1. Empieza desde un esqueleto, no de una caja en blanco
Abre con tu bloque de calidad y un sujeto de una línea. Un esqueleto guardado —calidad, cámara y tu estilo por defecto— significa que nunca miras un prompt vacío.
2. Construye por capas
- Sujeto: quién o qué, y la acción clave.
- Escenario: lugar, hora del día, clima.
- Estilo: medio, artista o época, ambiente.
- Detalle y cámara: óptica, luz, acabado.
3. Pondera, no acumules
Si algo no aparece, ponderalo —(red kimono:1.2)— en vez de repetirlo tres veces. Frena los conceptos que compiten con el prompt negativo o un peso de 0.8.
4. Fija el seed para iterar
¿Encontraste una composición que te gusta? Fija el seed y cambia una cosa cada vez. Ahora estás editando, no apostando.
5. Guarda lo que funciona
La receta que produjo una gran imagen vale más que la imagen. Guarda el prompt, el modelo y los ajustes como una pestaña reutilizable, y compártela para que otros la remezclen.
Ese último paso es el sentido de Prompt Builder: convertir un acierto puntual en un botón que pulsas para siempre.